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martes, 29 de enero de 2008

¿tengo yo talento?

El tema que hoy me ocupa es preocupante. ¡Qué ingenioso juego de palabras! Al menos para mí que desde que descubrí la mal llamada música clásica he llorado caudalosos ríos sobrevolando angustiosas cordilleras del alma humana., Al menos eso pensaba yo, que soy muy poético.

Aquiles Machado, Juan Domingo Florez, Roberto Alagna, Robert Blackwell, por supuesto también acordarme de la saga de los García, y por supuesto Don Alfredo Kraus a quien dedico este memento. Eso por decir algunos nombres, evitando ser considerado un erudito, lo cual me encanta - a parte de dar prestigio- Digamos que hablo con un pequeño conocimiento del tema que en sí es muy complejo. La musica plantea preguntas a las que una vida es poco para contestar. Para que nadie se asuste ya se va viendo que, lejos de hablar de música, de lo que no tengo ni puta, pues no sé ni leerla. Voy a hablar de lo que se siente escuchando música, pues esto me da pié al libre desbarre, que es lo mío. Bueno me he expresado mal: para ser preciso hoy quiero hablar de lo que no siento ESCUCHANDO a l g u n a música.

Y para poner dos exempla piensen en esa mascarada llamada Il Divo y en el famoso vendedor de teléfonos móbiles que ganó la edición inglesa de "Tienes Talento". Aseveración que para que tenga alguna consistencia tiene que ser dicha por alguien sobrao de talento, incluso con un poco de roce con el genio. De lo contrario es una chuminada. ¿Qué carallo significa ganar un concurso de carnaval?. Pues eso


Es cierto que el grande -al pié de la letra- Luciano irrumpió en el mundo musical con una exhibición durante una representación de una ópera que no recuerdo, en el Metropolitan. El virtuosismo vocal le hizo dar diez "dos" de pecho en la susodicha representación a mediados de los sesenta. A partir de ahí esa fue su carta de presentación. Pero es que aparte de los "dos" de pecho cantaba de puta madre, y eso se tiende a olvidar. Ahora eso no se valora, lo que importa es que un tipo grite y la imagen de una joven extasiada nos evoque la palabra arte. Pero no se asusten que no voy a definir en cuatro palabras qué es el arte. ¿A quien rayos le importa?

Y en esto estaba yo, que recuerdo que con mi emoción abastecí caudalosos ríos cuando constaté que esos ruídos, ese mundo mágico que convierte a un vendedor de teléfonos en un star system, haciéndole obviar que se puede ser feliz vendiendo teléfonos, me dejaban frío. Lo otro es un viaje sin retorno. Algunos preferirían la expresión un brindis al sol. Yo digo mecago en too. Y se me viene a la cabeza una imagen que me robora como medievalista arcaizante, -y un poco bipolar-...pero uds a lo suyo. Pienso en que aquella prostituta de Babilonia del Comentario de Beato se ha convertido en el auriga que rige - y rixe- nuestros sentimientos que retozan....en una caja tonta. Eso en una concepción radicalmente humana nos advertiría de que el Apocalipsis está cerca.


Saludo a los posibles lectores.

pako

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