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domingo, 27 de julio de 2008

Sastre, vincitore!

Tú carácter de sobrio castellano hizo que nunca estuvieras entre mis favoritos, pero todo cambió cuando arrancaste al inicio de Alpe d´Huez. Entonces mereciste entrar en la historia del ciclismo. Y yo no tengo nada que decir. Tu labor había sido siempre opaca -esto lo dijo Perico- pero conseguiste una oportunidad y la aprovechaste. Felicidades.

Cuando entraste en meta, te santigüaste y miraste para arriba, intuí saber a quien buscabas por lo que te dedico este pensamiento que tuve cuando yo sentí la falta del mismo chabalín.





El pelotón
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Charlan amigablemente un castellano de El Barraco y un italiano del norte, de Cesaranico concretamente. Se sabe por el parlotear rápido, con monosílabos, propio de los ciclistas. Pedaleando en las paredes que suben al Olimpo, un puerto de primera que será el último, donde ellos se ganaron mercecidamente un sitio. Con expresión apolínea, charlan relajadamente, conscientes de que en la general ya está todo el pescado vendido. Por sus ojos rebosa una despedida triste, una maldita escapada a la que nunca se debían haber sumado, nunca se les habría imaginado el fatal desenlace. Rápidamente los asaltan flashes de fotógrafos, tiernos besos de las azafatas, el olor de las flores de los ramos de vencedores, los alaridos de los aficionados mientras ellos escalaban con la mirada fija ... en ¡la Gloria!. Sin embargo, ahora comenzais a sentir en vuestras jóvenes caras el gélido aire que llega desde el Hades entre ansiolíticos y antidepresivos. Y pareciais dioses de hierro y os quebrasteis como cristal pues sois mortales, como todos. Me despido de vosotros con lágrimas en los ojos. Yo, que sufro subiendo porque soy como un saco de patatas sobre la bicicleta, con cuatro décadas ya vividas y soy feliz de que sea así. Cuidaos de Vulcano ya que no os cuidasteis de la Eritropoteyetina o cómo rayos se llame, de la nandrodola que alguien, algún asesino, os puso al alcance de la mano o directamente a vena. Porque desde que en los 60 Tom Simpson cayera fulminado por las anfetaminas, ya es una lista muy numerosa de hombres que olvidasteis a Icaro. Al fin descansareis, campeones.

anno 2004.In Memorian

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