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miércoles, 5 de febrero de 2014

Orozco

Fuí alumno del Masculino a finales de los  70. Esto tiene por objeto servir de memorando de aquellos tiempos grises e invernales. Todos los días clase de 9- 13.3 y de 4 a 7. Soporífero. Salvo el viernes que era de 4 a 6, una hora libre!!!. Combatíamos la presión como podíamos: Eramos capaces de colocarnos en 1/2 hora.

Coincidíamos o podíamos coincidir  por sus pasillos Gonzalo Allegue (literatura), Don Cándido Cascudo (historia), y Don Amable Veiga (que además de director era docente -en toda la dimensión conceptual- de Latín). Y  siempre, al lado suyo -como leal pretoriano- el Sr Fouz,  el jefe de estudios y su "no se escuden en la masa" que vaya Ud a saber a quien se lo había oído. Era ocurrente aparte de enseñar Fis y Quimica. Cuanto acordamos el Movimiento Armónico Simple!!. No podríamos vivir sin él.

De aquellas los pasillos  constituían el ajetreo del mundo exterior, del cual las clases nos aislaban. De vez en cuando pasaban coches con megáfono. Nos impactaba. En 40 años no había habido mucha propaganda política. El Allegue era el típico guaperas que todo se lo sabía. Así al pasar los coches parlantes cerraba la ventana y sentenciaba: Dejemos un par de minutos para estos locos de la política...y eso nos molaba. Pero se presentaría ocasión de descubrir su impostura pero eso no toca hoy.

Al final del pasillo estaban los servicios, espacio íntimo e inviolable, allí fumábamos. Por los pasillos podían coincidir el destacado alumno Alvaro Sierra Torrón famoso porque se ponía a discutir con el profe de matemáticas (el Sr De la Vega) sobre lo que podía hacer su calculadora Hewell-Packard con funciones de logaritmos ....y se quedaban -literalmente- solos. A la mayoría no nos apasionaba el tema cibernético....de  aquellas. No podíamos adivinar lo imprescindible que se haría en nuestra vida.

 Podía cuadrar que en ese momento saliera del aula el que llegaría más alto de todos los que allí confluíamos. José Blanco que llegó a ministro casi plenipotenciario en un gobierno de Zapatero. Ya de aquellas destacaba por su fluída oratoria: " Compañeiros, neste intre que nos atopamos....".

 También en la cosa política andaba el Celeiro, que era más radical, pero lo delataba su excesivo teatro. Es un personaje de afectuoso recuerdo. Cuando me crucé con él el 24- Feb del 81y ví sus ojeras fui consciente de que algo gordo estuviera a pasar  pero yo no me había enterado. No me enteraba de mucho y en esas sigo.

También andaba un orondo barbudo, al que Blanco se le solía meter en el bolsillo. De aquellas no era el glamuroso  ministro. Sus ojos eran saltones y  le denominábamos El Lupi, queriendo aludir a su agudeza visual. Como todos los proto- políticos de jóvenes era soberbio. Se sabía superior, como parásito que vive de los demás. El orondo barbudo es el protagonista de nuestro libelo. De aquelllas nos animaba a emular la ética  de los presocráticos y epicúreos. Daba clase de Hª de la Filosofía. En este caso, también tendríamos ocasión de descubrir su impostura ... y eso sí que toca hoy.

Para terminar con las frases, Amable tenía una que demostraba que algo sabía: Uds saben porque los romanos gritaban al entrar en combate?...pa escorrentar o medo. De aquellas, solía haber profesores que ALGO sabían.

Volviendo al orondo Orozco, todo se jodió cuando lo sedujeron con la idea de que encabezara una  lista electoral. Orozco se hizo Alcalde y empezó a mentir. Y a decir una cosa y la contraria.  Y a la edil Susana Rielo le debemos la inventio del Arde Lucus, ingenio que contribuiría a la pérdida de razón de nuestro alcalde que, de repente, se ve presidiendo un itinerante Circo Romano. Sólo recordó a Juvenal y sus panes et cirquenses. Olvidó  a Platón,  Aristóteles, Sócrates y otros. Se cree una mezcla de  Augusto  y Panorámix....¡divinizados! y termina meando fuera del tiesto.

Y creyéndose, junto a su delfín Liñares inimputables empezaron a meter la mano en  las arcas públicas...cosa que ellos siempre negaron. Pero la sospecha los alcanza y ellos encaramándose a su cargo creen retrasar su descenso a la arena...donde los leones esperan.

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