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martes, 30 de enero de 2007

Vigencia de un clásico

El clásico al que me refiero es don Pedro Calderón. Y esto es un homenaje a los que vieron ya hace mucho tiempo que esto tenía mucho de teatro, de sueño, de pantomima. Esto son los Clásicos. Ellos nos situaron sobre el escenario donde todos representamos identidades paródicas, que eso es lo que termina siendo la vida. Todos representamos, como dictó Octaviano mientras moría. Cosa ésta -la personalidad paródica- que se lleva mucho hablando de la sintaxis del arte contemporáneo. Creo que es una lente muy acertada para visionar la realidad. Yo la veo muy acertada ... quizá porque si todo va mal es porque todo lo estamos haciendo mal: los políticos, los profesores, los padres, la policía ... etc. Estos siempren lo harán peor pues son los que mandan ¿Y a qué viene esto?. A nada. Es un intento de definir algo que ví el otro día: la inefable imagen de diez o doce tip@s hablando ni mas ni menos del desigual reparto de la riqueza en el mundo. Como si estuvieran debatiendo el programa de fiestas locales. ¡¡Tomaa! Unos tipos que bien se merecen el apelativo de estilitas, con todos mis respetos a Simeón.

Pese que hablaban de un drama, o mejor DEL drama su tono era coloquial, teniendo algo de evento festeiro a lo que ayudan mucho las coloridas vestimentas africanas, pues entre los persoeiros había una señora negra que era la presidenta de un país cuyo nombre no recuerdo. También estaban: Tony (qué engañoso suena este diminutivo) Blair, el surafricano Mbeki, y un tal Bono. Sí, del cual sabemos que su mayor logro es ser acusativo de bonus-a-um.

Este Bono era, como ya alguno se imagina, una estrella mediática. Como los de Gran Hermano pero a lo bestia. Está claro que dejándolo sentar ahí, los organizadores del acto se aseguraran el éxito de la actuación, (sí, digo bien). Cuando callaron los flashes se sentaron circumspectos. Respecto a erradicar el hambre en el mundo, todos estuvieron de acuerdo que era un problema tan complejo que requería la creación de varias comisiones de seguimiento.

No me enrollo más. Sólo menciono a otro clásico -no olvidemos que esto era en su honor-: Oh tempora, oh mores!


La pregunta del millon es ¿alguien me puede explicar que hacía allí?.
Contesto: Este tío vive de vender discos, y se estaba promocionando y esta vez tocó eso, el hambre en el mundo. Pero podía haber sido otro tema.

PacoCabarcos

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