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viernes, 30 de mayo de 2008

Carême, quién rayos era?

Aprovechando el estreno, un maravillado pastelero inventa la tarta Guillermo Tell cuyo remate era una primorosa manzana atravesada por una flecha supongo de caramelo y se la muestra al que había inventado la ópera Guillermo Tell, Giochanino Rossini, el cual ríe la gracia y alaba el ingenio del obrador. 200 años más tarde Carme Ruscadella hace lo mismo pero se isocotiza –ipsorum- a los Dalí, Picassos… que inspiran sus happenings culinarios. Todo adquiere sentido si pensamos que estamos en la era Chiquilikuatre

Antoine Carême era amigo de Rossini como eran A. Dumas, G Doré, Verdi o los barones Haussman o Rotschild. Pero él no era escritor, grabador, músico o arquitecto. Y lo que es más importante su dignidad le impedía ir (a diferencia de Chikilicuatre) de…

Antoine Carême le obsequió a Rossini en cierta ocasión con un foie trufado a lo que Giochonino correspondió agradecido con un aria escuetamente intitulada “ de Rossini a Carême”. Sin liofiliaciones chikis.

Era tan fraternal la amistad entre Rossini y Carême que llegan a unir sus destinos en un viaje a América que no sé si se realizó.

Antoine Carême era el hombre que dirigía los fogones de la casa del barón de Rotschild después de atender, entre otros el gusto del Zar de Rusia. No consta nada de su paso por El Bulli.


Antoine Carême será siempre la excelencia discreta de la cocina, de la misma manera que Rossini será siempre el nada discreto factotum della cittá.

Rossini era creíble cuando comparaba la trufa blanca con la sutileza de Mozart…porque él sabía de lo que hablaba (en ambos campos).

Porque no era el tiempo de Chikilicuatre

Efectivamente el tema da que hablar. Suscita pasiones

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