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martes, 25 de diciembre de 2012

El discurso del Rey



Especulación filosòfica – premisa- sobre tres discursos: el del Rey, el de Ana Botella (no nos dicen si vacía o llena) y el de Dolores Cospedal.

El discurso de Juan Carlos I nos certifica que los tiempos monárquicos son cosa del pasado. Huelen a casas vacías, deshabitadas, donde ya hace siglos que no reside nadie. Un miembro de la familia Borbón permanece imputada en la trama de evasores de Gao Ping, y eso es una evidencia. Hay por tanto constancia de que una de la familia escogida por Dios para gobernar los destinos de España robaba. Y está pendiente de resolución el escabroso asunto Urdanga. Sé que suena mal, pero que creemos que es el “primun inter pares”?. Es algo parecido a “capo dei capi”. El discurso del Rey suena a conjunto vacío, reverbera, produce eco. Suele reducirse a una enumeración de buenas intenciones, propósitos generales de hacer el bien.... pero se queda ahí. Fiel al discurso de Maquiavelo, no nos habla de lo que tendría que hablar. No discuto que los que llevarán meses redactándolo fueron los primeros en sus promociones: valen mucho, localizan certeramente los males, pero se abstienen de sugerir remedios. Si preguntamos qué les pareció El discurso de el Rey, todo el mundo pensará en la película sobre Jorge VI. El monarca se está fraguando y consolidando ya solamente entre los miles de infantes que todos los años aspiran a resultar premiados por una redacción sobre el monarca. Eso lo respeto, pero yo ya soy mayor. Me da igual la “mise n scene” o el que abriera un canal en you tube. La monarquía no es de este tiempo, aunque quiera parecerlo. Y lo digo con repeto.

Con más respeto que el que me merecen “las imitadoras del PP”. Ana Botella, esa esfinge rodeada de boato turronero, que no consigue disipar las sospechas que caen sobre su gestión en el tema Madrid Arena. De ser uno de los progenitores afectados, siempre dije que me volvería loco por las surrealistas conclusiones de las comisiones encargadas de clarificar el desastre. La esfinge Ana Botella que al tiempo que proclama que “nunca volverá a pasar algo así” está autorizando otra macrofiesta en la que se podría perfectamente “repetir algo así”. Su cara es de hormigón armado, como la de tod@s l@s de la clase política. Mienten con clase, eso sí, son estudiados. Todo lo entendemos cuando recordamos que es la mujer de Aznar, otro flautista de Hamelin.

La otra es la hortera de Dolores Cospedal, intrépida vendedora de los productos de la huerta castellano-manchega. Está denunciada por una agencia de detectives que ella insinuó que los seguían. Manía persecutoria??.

Estas dos las pongo por el tema de que si considero caduca a la Monarquía, no tengo palabras para los que juegan a parecerlo. Bueno, quizà sí: bufones.

Feliz año para todos.

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