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martes, 4 de diciembre de 2012

Ha llegado la hora de Siria



El que la sigue la consigue.



Tras meses de una frenética actividad los servicios secretos encargados de facilitar o fabricar pruebas contra El Assad tuvieron éxito, se ganaron un merecido descanso. Por fín se hacen evidentes los síntomas que nos arrastrarán, a nuestro pesar, a otra guerra desigual.

Apartar e éste del poder, el cual usurpó, es el siguiente paso. Hay que proteger a la población turca, un asunto “humanitario”, prioridad absoluta que equivale a decir a la “Comunidad Internacional” que cierre los ojos un momento. Alguién ha mencionado la Resposabilidad de Proteger a Civiles. Hay que ceder la dirección del conflicto a alguien con poderes plenipotenciarios, se sugiere alguna organización humanitaria, como la OTAN o así.

Y este esquema, el del shock, también da buenos frutos aplicado a la política económica. Miren en qué momento nos encontramos nosotros, que en nuestro imperio no se ponía el sol.

La historia de los usurpadores es larga. Escomenza, al menos oficialmente, con el romano Majencio, candidato tan digno como su rival político Constantino. Pero éste ganó, en la consabida batalla que tuvo lugar en los alrededores del Puente Milvio. Se hizo Augusto e inició esa bonita costumbre de llamar “usurpador” al oponente, al que pierde. Él era legítimo, aunque también usurpara, pero menos.

En esas seguimos. En la mentira. Instalaron en territorio turco unas baterías de misiles Patriot para defender a la población. Es obvio que ellos no saben si van a defender a la población de un sitio o a aniquilar la población de otro sitio...no tienen ojos. Pasamos por alto el detalle intranscendente de que Siria nunca atacó a Turquía, que provocaba, se limitó a derribar un caza que sobrevolaba terrritorio sirio con desconocidas intenciones. El Gobierno turco se apresuró en declarar aque éstas eran de buen rollito.

Los miembros del contubernio han despejado el paso para convertir el agredido en agresor. Su maniobra dilecta, cuya realización les reporta grandes dosis de auto-condescendencia terapéutica. Se sientes seres que hacen el bien.

Precedentes con resultados exitosos hay: Saddam, Gaddafi, Milosevic. Todos asesinados y flmados. Pero los carniceros que provocaron eso se sacuden responsabilidades, toda se la dejan a opositores internos que hacen, según ellos, legítimos actos de justicia. Que se cometan con la soga al cuello es un detalle intranscendente. Es sabido que si se es inocente, dios mismo intercede. No hay que preocuparse.

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