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viernes, 3 de julio de 2015

Notas para entender someramente lo de Grecia




Aún a riesgo que me llamen pedante con esta obsesión mía de que algunos de nuestros problemas los dimensionaríamos mejor si lo observáramos a través de la maltrecha Historia. En mi descargo diré que actúo como hijo estudiao de un chatarrero intuitivo y genial, pero esto no es hereditario. Dicho esto, se comprenderá mi ingenuidad sobrevenida.

El sobreendeudar fue siempre arma política. Carlos V se impuso como Imperator a Francisco I a base de créditos que hipotecaban al país. Esto  puso contento al gabacho. Pese al oro y la plata que quitamos, no con muy buenas artes de las llamadas Indias, su hijo Felipe II tomó la “dolorosa” (lenguaje hipócrita de la troika) decisión de no pagar. Esto conllevó que una famosa familia de banqueros -alucinen- alemanes -que se entere Merkel-, se fuera definitivamente al tacho. Los Függer que todo lo podían...hasta Cervantes hablaba de ellos; el dinero es lo que tiene, todo te lo da todo te lo quita....


Planteo ahora una duda pseudo iconográfica. Todos conocemos la famosa “Rendición de Breda” en la que Justino de Nassau entrega -sin humillación- las llaves de la ciudad al famoso y laureado general Ambroglio Spínola, genovés al servicio de Felipe IV. Ahora viene mi duda, siendo Génova tierra de banqueros, no será este Spínola de la familia homónima de brillantes y generosos financiadores de dicha guerra, y quizá de más. Jugarse el pellejo estaba en el contrato, lo cual no era nuevo. Hoy se nos haría raro, pero las guerras siguen siendo el mejor negocio. Siempre sobrevolarán por allí los banqueros cojoneros que se sienten irreprimiblemente atraídos

El romano César buscaba en la Bética española “hombres de negocio”. Con los gaditanos Balbo encontró sus banqueros, pero ojo!!, los hizo oficiales con mando en tropa. Se levantaban a toque de diana. Se jugaban mucho.

Siempre el casus belli más usual es devuélveme lo que te presté, aunque tú no lo pidieras. Es como cuando te llaman del banco ofreciéndote un crédito o hipoteca, sin tú pedirla. La ruína acecha...aunque sea fantasmagóricamente. Ahora me río pero no hay nada más chungo que deberle al banco, te apoquinan telefónicamente.

Es sabido que los banqueros de todos los tiempos financiaban las campañas bélicas reales conscientes de que no iban a recuperar todo el dinero. No pasaba nada, se sabían compensados con ventajosos tratados comerciales. Y en esas estamos.


El economista David Graeber va más allá e identifica el discurso de la Historia con la historia de la DEUDA. Así de crudo. La deuda era y es útil para controlar a los ciudadanos.

Dice que esto era ya así en Mesopotamia y en el antiguo Egipto...en tiempos bíblicos. Una desconocida prescripción de las deudas personales cada 8 ó 10 años, como necesidad social, de la cual nos habla. No encontré referencias bibliográficas pero le creo.

Al parecer cuando en la plegaria se dice “perdona nuestras deudas” no se refería solamente a las espirituales.

Sólo insistir que la utilización de la deuda como arma arrojadiza política no es nueva. Y personalmente torturar a los griegos con esa espada de Damocles (que era griego) es injusto. Som@s greco-latinos, aunque nos pese. Las guerras además de económicas, son culturales. Porque estos líderes europeos tendrán la ESO. No?. La Historia sigue. Los perros nunca se ataron con longanizas, ni Macumera es la tierra de los cinocéfalos. No pasará nada.

Como gratitud a los sabios griegos, voy dar prueba de mi ingenio: Grecia debe dinero, pero no le debemos nosotros  más?.

Lo de Grecia no es nova rerun 





a de la troika) decisión de no pagar. Esto conllevó que una famosa familia de banqueros -alucinen- alemanes, se fuera definitivamente al tacho. Los Függer que todo lo podían...el dinero es lo que tiene, todo te lo da todo te lo quita....


Planteo ahora una duda pseudo iconográfica. Todos conocemos la famosa “Rendición de Breda” en la que Justino de Nassau entrega -sin humillación- las llaves de la ciudad al famoso y laureado general Ambroglio Spínola, genovés al servicio de Felipe IV. Ahora viene mi duda, siendo Génova tierra de banqueros, no será este Spínola de la familia homónima de brillantes y generosos financiadores de dicha guerra, y quizá de más. Jugarse el pellejo estaba en el contrato, lo cual no era nuevo. Hoy se nos haría raro, pero las guerras siguen siendo el mejor negocio. Siempre sobrevolarán por allí los banqueros cojoneros que se sienten irreprimiblemente atraídos

El romano César buscaba en la Bética española “hombres de negocio”. Con los gaditanos Balbo encontró sus banqueros, pero ojo!!, los hizo oficiales con mando en tropa. Se levantaban a toque de diana.

Siempre el casus belli más usual es devuélveme lo que te presté, aunque tú no lo pidieras. Es como cuando te llaman del banco ofreciéndote un crédito o hipoteca, sin tú pedirla. La ruína acecha...aunque sea fantasmagóricamente.

Es sabido que los banqueros de todos los tiempos financiaban las campañas bélicas reales conscientes de que no iban a recuperar todo el dinero. No pasaba nada, se sabían compensados con ventajosos tratados comerciales.

El economista David Graeber va más allá e identifica el discurso de la Historia con la historia de la DEUDA. Así de crudo. La deuda era útil para controlar a los ciudadanos.

Dice que esto era ya así en Mesopotamia y en el antiguo Egipto...en tiempos bíblicos. Una desconocida prescripción de las deudas personales cada 8 ó 10 años, como necesidad social, de la cual nos habla.

Al parecer cuando en la plegaria se dice “perdona nuestras deudas” no se refería solamente a las espirituales.

Sólo insistir que la utilización de la deuda como arma arrojadiza política no es nueva. Y personalmente torturar a los griegos con esa espada de Damocles (que era griego) es injusto. Som@s greco-latinos, aunque nos pese. Las guerras además de económicas, son culturales. Porque estos líderes europeos tendrán la ESO. No?.


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